Cuando la emoción vende.

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Para que una marca llegue al carrito de la compra, no solo ha de comunicar sus beneficios de manera clara y atractiva. En muchas ocasiones los valores emocionales que lleva en su maleta, tienen tanto o más peso en esta balanza.

¿Qué transmite? ¿qué siente? ¿qué fibra toca? ¿cómo conecta?

Pata otorgar carácter, emoción y sentimiento a una marca, hay que hacer un ejercicio de sinceridad, de introspección y de conocimiento de la historia de la misma: conocer sus inicios, sus clientes, sus empleados, dónde nació, porqué nació…y cómo quiere crecer.

En el momento que se logra crear el “alma” del producto, se llega también al corazón del consumidor y cando se llega al corazón es para quedarse.